El cambio que no vendrá por sí solo


He recibido innumerables textos en los que se habla de la vida post-pandemia, como si el COVID-19 hubiera sido una suerte de bomba atómica que cambiará la vida para siempre. Muchos de esos cambios prometen la emergencia de una nueva consciencia mundial, más ecologista, más equitativa, menos consumista… Me parece que la mayor parte de esas predicciones son excesivamente optimistas. No hay evidencia histórica de que transformaciones de conciencia global se den de la noche a la mañana. Eso no quiere decir que no se pueda aprovechar la experiencia para impulsar cambios. Menciono algunos que podrían formar parte de una agenda para impulsar como políticas públicas:

  1. Nuevo pacto Federal. La crisis sanitaria ha puesto en evidencia la fragilidad del pacto federal. La incapacidad para sobreponer los intereses de partido a las necesidades más urgentes y la debilidad real de el poder federal para liderar a los ejecutivos estatales. La crisis de nuestro sistema democrático es, como todo lo demás, preexistente; pero hace falta repensarnos, más allá de la pandemia y de quien esté en la silla presidencial.
  2. Ingreso básico universal. Otra evidencia ha sido la vulnerabilidad del 60% de nuestros compatriotas, que, al vivir al día, la pérdida del trabajo los dejó en la carestía más absoluta. Otra vez: ya lo sabíamos, y se daba con frecuencia, pero era menos evidente. Valdría a la pena, y ya lo han dicho muchos estadistas y hasta el Papa, insistir en la idea de un ingreso básico universal.
  3. Vivienda digna. Una carencia que conocíamos, pero se hizo más evidente, es la calidad de las viviendas. Una inmensa cantidad de mexicanos habita casa en las que es difícil convivir. Resultan irrisorias muchas de las recomendaciones que se dan para pasar mejor el tiempo de confinamiento, porque sencillamente, no hay espacio para ello en las casas. ¿Será posible que, tras esta experiencia, podamos impulsar nuevas regulaciones y políticas que doten a las familias de viviendas verdaderamente habitables?
  4. Verdadera transformación educativa. La educación, ya lo sabíamos, mantiene un estilo, métodos y estructura del siglo XIX. Ni siquiera hemos sido capaces de hacer que la escuela “nueva” (fundada por grandes pedagogos ¡hace casi cien años!) domine nuestras aulas. La crisis evidenció que no estamos preparados para eso. Y, además, que la desigualdad económica determina una gran desigualdad de recursos para el aprendizaje. La revolución de la información hace que los niños ya no aprendan como lo hacíamos. Y no se trata nada más de hacerla presencial o remota, sino de entenderla de otra forma. La pandemia nos obligó, al menos, a buscar otras estrategias, pero falta mucho para transformar la educación para que sirva a los ciudadanos del siglo XXI de manera equitativa. 
  5. Internet para todos. El confinamiento ha puesto en evidencia que una gran parte de la población no cuenta con acceso adecuado a internet. La brecha digital, como muchas otras brechas, se hizo más visible y es una forma nueva de analfabetismo y de diferenciación educativa. Un cambio que tenemos que impulsar es concretar el anhelo del internet como derecho universal. 
  6. Apoyo decidido a las OSC. La crisis de ingreso ocasionada por el cierre temporal de empleos ha sido atendida desde diferentes organizaciones de la sociedad civil. Desde la asistencia alimentaria, hasta el apoyo psicológico, pasando por diferentes servicios de acompañamiento para atravesar la crisis de manera más digna. Igual que en todo lo demás, es un trabajo que siempre hacen las OSC para cubrir la insuficiencia de los organismos del Estado, pero no existen, más allá de los discursos, estrategias públicas eficaces para reconocerlas y apoyarlas. 

Todo esto no caerá por una súbita toma de conciencia de todos los mexicanos. Ni se echarán a andar reformas por sí solas en el momento en que pongamos un pie en la calle, venciendo nuestro encierro. Deberán estar respaldadas por movimientos dispuestos a empujarlas y a luchar contra muchos que, muy poco después de la pandemia, olvidarán sus enseñanzas.

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