Tres tremendas artistas europeas que Europa no quiso para sí.


Recordamos a Remedios Varo, Leonora Carrington y Kati Horna, tres de tantos artistas exiliados, reprimidos y perseguidos por el fascismo.

A ellas, su exilio en México les regaló una profunda amistad y el contexto necesario para seguir creando, en muchas ocasiones juntas.

En 1942, en el apogeo de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil Española, el presidente Lázaro Cárdenas abrió las fronteras mexicanas para recibir a varios refugiados europeos. Entre ellas se encontraban las artistas Leonora Carrington, Remedios Varo, pintoras, y Kati Horna, fotógrafa. Cada una por su parte, se instaló en la colonia Roma, en la Ciudad de México.

Cuando se conocieron se identificaron al instante y comenzaron una gran y poderosa amistad, junto a un grupo de otros artistas expatriados, con los cuales crearon una especie de familia sustituta. Dentro de esta comunidad unida, la amistad de Carrington, Horna y Varo fue particularmente significativa y tuvo un fuerte impacto en el trabajo de cada una de ellas.

Remedios Varo, la española que escapó de dos guerras.

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Nacida en Girona en 1908, Remedios tuvo muy claro desde bien temprano que lo suyo serían las artes. A los 15 años ingresó a la Academia de Bellas Artes de San Fernando, convirtiéndose en una de las primeras mujeres que estudiaba en esta reputada escuela de Madrid. Poco tiempo después creaba ya sus primeras obras, orientadas a fines publicitarios.

REMEDIOS VARO HUYÓ DE ESPAÑA POR LA GUERRA CIVIL Y DE FRANCIA POR LA INVASIÓN NAZI.

Remedios no tardó en introducirse en el movimiento surrealista, y en 1936 se unió al grupo de artistas vanguardistas conocido como Logicofobista, que buscaba representar a través del arte los estados mentales internos del alma, utilizando formas sugerentes. Esta generación se vio interrumpida por el inicio de la Guerra Civil en España, que significó el exilio para la mayoría de sus integrantes, entre los cuales se encontraba Remedios Varo, que huyó a Francia.

No pasó mucho tiempo antes de que la guerra tocará de nuevo su puerta, aunque esta vez la amenaza venía de la mano de Hitler y la invasión del país galo en 1940 durante la Segunda Guerra Mundial. Remedios se unió a un grupo de artistas surrealistas para huir a México desde el puerto de Marsella.

Leonora Carrington, la demencia que marcó su obra. 

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Después de Remedios Varo, Leonora Carrington es la artista surrealista más importante de la historia.

Leonora Carrington huyó a México en la década de 1940, cuando su romance con Max Ernst fue interrumpido por el estallido de la Segunda Guerra Mundial.

En 1941 escapó hacia la ciudad de Lisboa, donde encontró refugio en la embajada de México. Allí conoció al escritor Renato Leduc, quien la ayudó a emigrar de Europa para establecerse en México y empezar una nueva vida.

En la Ciudad de México pudo liberarse de su educación, del estatus de clase alta con el que creció, y del círculo había formado parte en París y Nueva York.

 

Kati Horna, fotógrafa antifascista. 

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Nació en Hungría en 1912 y en 1933 salió hacia Berlín a buscarse un porvenir cargada con su cámara Rolleiflex al hombro.

A su regreso, el nazismo se encontraba haciendo su escalada en el país húngaro y el padre de Kati había sido arrestado por la fuerzas de Hitler. Esto impulsó a la fotógrafa a volver a marcharse, esta vez a París, donde conoció al referente de la fotografía de guerra, Robert Capa. Mejor dicho, a su versión masculina, Endre Friedmann, ya que Robert Capa era un pseudónimo bajo el que trabajaban dos profesionales: él y la fotoreportera Gerda Taro.

Decidió en 1937 retratar la Guerra Civil española, como la gran comprometida que era Kati con las causas socialistas y antifascistas. Con sus fotografías se hizo propaganda republicana al exterior. Tras ello, trató de instalarse de nuevo en la ciudad de la luz, pero en esos momentos se encontraba invadida por los alemanes. De nuevo, se vio obligada a huir, con poco más que su cámara al hombro. México la esperaba.

Las tres brujas

Para estas tres mujeres, México ofreció la libertad de explorar su arte de formas que no habían sido posibles en Europa. Carrington y Varo frecuentan círculos surrealistas en París, pero la ocupación de Francia, por la Alemania nazi, las obligó a emigrar a México.

Cada una de las tres mujeres podía temer la persecución de los nazis: Carrington porque era británica y amante del surrealista Max Ernest, a quien el régimen hitleriano consideraba uno de los representantes del “arte degenerado”. 

Por su lado, Remedios Varo era republicana y amante del poeta izquierdista francés Benjamin Péret y la húngara Kati Horna porque, además de judía, era la compañera del artista anarquista español José Horna quien había documentado la tragedia republicana durante la contienda civil española.

 

 

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