Las mejores frases de “Calzonzin Inspector”.


Hace un par de meses, Andrés Manuel López Obrador habló sobre una película mexicana que, desde su perspectiva, muchos de los mexicanos deberían ver: Calzonzin Inspector.

En dicho discurso en territorio mexiquense, AMLO dio una breve sinopsis de esta film dirigido y protagonizado por Alfonso Arau. Andrés Manuel pidió un cosa: no más simulación y engaño al pueblo, tal y como sucede en San Garabato, lugar en el imaginario mexicano donde la pobreza, corrupción y caciquismo es el pan de cada día.

Inspirada en la tira cómica Los Supermachos de Rius, estrenada en 1974, esta sátira de la vida política marcó a una generación que con muchas carcajadas se vio un reflejo fiel de lo que sucede en gran parte de la República Mexicana y que, desafortunadamente a 44 años de su estreno, sigue siendo vigente y popular porque a decir verdad, los tiempos en la política apenas sienten un movimiento.

Curiosamente en plena noche de la celebración de la Independencia de 2018, después del último grito de Peña Nieto, fue transmitida por algún canal público, como si hubiera sido un mensaje claro a la clase política mexicana. 

Gracias a que un día se me apareció esta película, desarrollé cierta afinidad con Calzonzin Inspector,  aunque para entenderlo no es necesario vivir en el más pobre municipio de México, esto sucede en todos lados.

Por ejemplo, hace algunas semanas estuvieron limpiando y arreglando un parque cerca de mi casa, tan sólo porque días después estaría de visita algún político.

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Hoy quiero compartirte algunas frases memorables de esta película que desde un inicio advierte que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

“Pueblo asqueroso, corran la voz y que si el inspector pregunta digan que están contentos y que ‘onde digan que no, se las averiguan conmigo”

Don Perpetuo del Rosal es el presidente municipal, casi perpetuo, de San Garabato, un cacique que no tiene competencia más que sus camaradas de la industria privada y el clero. Cuando se entera que un inspector llegó de encubierto en el pueblo, DonPer se encarga de tener todo listo para darle una buena imagen al flamante visitante.

“En otras partes nomás lo ven a uno como asunto folclórico o de indio pata rajada no lo bajan a uno”

Don Calzoncito. Este entrañable personaje estelarizado por Alfonso Arau es un disidente, un personaje crítico ante las fechorías cometidas por la clase política.

Al ser confundido por el inspector, Calzonzin se deja querer y es protagonista de toda clase de halagos y celebraciones, algo que le parece extraño debido a sus fuertes rasgos indígenas que, hasta el día de hoy, siguen siendo motivo de burlas y discriminación. 

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“Como dijo Hipócrates, más vale estar vivo que muerto”

Tal y como pasa en gran parte del sector de salud público, en San Garabato el hospital es un lugar con muchas deficiencias, por no decir todas.

Menos ese día, porque gracias a la ayuda de Don Andrés Chagoya, fiel compadre y escudero de Don Perpetuo, consiguió mobiliario, medicinas y hasta enfermos, de una vez el paquete completo. Mientras ocurre el recorrido del inspector, un anciano se encuentra agonizando bajo las camas. Desgraciadamente, en lugares apartados de las grandes ciudades, los servicios de salud son nulos y mucha gente fallece al no tener los recursos necesarios para acudir al hospital.

“No tiene la culpa el indio, sino el que hace como que lo redime y a la mera hora jarabe de chivo” / “La justicia es ciega y no ve a quien agarra, pero bien que siente lo que recibe. Por lo que más vale ser cabeza de ratón que cola de chivo”

Ya estando en la cárcel municipal, donde cabe mencionar que también llegaron presos y carceleros falsos, Calzonzin se avienta un discurso con el que exhibe las muchas deficiencias que existen en el sistema de gobierno mexicano marcado por la corrupción, que encuentra chivos expiatorios mientras ellos gozan de las riquezas conseguidas.

“Que sopa ni que sopa, está hecha usted un manjar, un guacamolote”

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Después de unas buenas pedradas políticas, pasemos al humor jocoso. Calzonzin tiene un encuentro íntimo con Doña Pompis, primera dama de San Garabato, en el bosque mientras una tormenta arreciaba. La frase dicha por Calzonzin es digna de poner en cualquier muro de acción poética.

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“Señor gobernador, aunque usted no lo crea, estoy aquí de rodillas”

Hay algunas escenas de la película en las que se recuerda la precariedad en la que se vive en diversas partes del país. La falta de esperanza, la desilusión y los ánimos cabizbajos son parte de la cotidianeidad de millones de habitantes del territorio mexa.

A la hora de irse Calzonzin del pueblo, la verbena popular se hace presente en San Garabato para despedir a este héroe. Algunos hombres de la tercera edad gritan “Viva Zapata” mientras que uno de sus acompañantes sólo repite “Viva el que dijimos endenantes”. Es un sentimiento de ternura y rabia, porque las oportunidades de estudiar no han llegado a los lugares más recónditos del país. Como mi pueblito.

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