Inteligencia artificial VS Artistas


Mucho se ha hablado en últimos años sobre el avance y las aplicaciones que la inteligencia artificial ha tenido, no olvidemos el furor que Lensa App tuvo a cierre del año pasado, comentarios y polémica que iba desde el plagio hasta detalles estéticos de apreciación dónde se aseguraba que “no podía hacer manos con calidad suficiente” entre otras apreciaciones que demostraban que si bien era impresionante las habilidades de dicha IA aún el camino era largo y sinuoso para que estás aplicaciones sustituyeran a los artistas gráficos.

Recientemente una IA acapara la atención y no es para menos, pues ha demostrado con creces tener múltiples aplicaciones interesantes y que si bien aún deben mejorar muchísimo no ha sido motivo sufriente para evitar  el boom en redes en el que se ha convertido el lanzamiento de ChatGPT.

Ahora toca el turno del siempre polémico, pero por demás talentoso Nick Cave.

Derivado de la euforia por la inteligencia artificial y el prometedor ChatGPT, el cantante Nick Cave ha advertido a los entusiastas de este bot conversacional que su idolatría es más que exagerada y nos muestra el porque de sus comentarios. 

Hace unos días, un fan decidió hacerle llegar  una carta a Cave en la que le envió una canción o poema escrito por el robot de conversación supuestamente en el estilo de Nick Cave. El coro era este:

 

I am the sinner, I am the saint

I am the darkness, I am the light

I am the hunter, I am the prey

I am the devil, I am the savior.

 

[Soy el pecador, soy el santo

Soy la oscuridad, soy la luz

Soy el cazador, soy la presa

Soy el diablo, soy el salvador]

 

Al respecto, Cave declaró que decenas de fans le han hablado sobre ChatGPT con “asombro algorítmico”, fascinación que él no comparte:

 

Para ser claro, yo no siento el mismo entusiasmo por esta tecnología. Entiendo que ChatGPT está en su infancia, pero quizá esto es parte del horror en marcha de la inteligencia artificial: que siempre estará en su infancia y siempre deberá ir más allá, siempre hacia adelante, más rápido. Y nunca puede ser volver atrás, alentarse. Se mueve hacia un futuro utópico o, quizá, hacia nuestra propia destrucción. ¿Quién es capaz de decir hacia cuál? Juzgando por esta canción “en el estilo de Nick Cave”, en realidad no se ve bien. El apocalipsis está en camino. Está canción es basura.

 

Se pueden alabar muchas cosas sobre el ChatGPT y se puede cuestionar la visión conservadora de Cave sobre la tecnología, pero no hay duda de que los versos ofrecidos son de una calidad elemental y, por ello, imposible de encomiar. Si llegamos a un momento de la historia y del desarrollo cultural en que una estrofa construida con recursos poéticos tan simples nos parece admirable, quizá entonces sí, como han dicho algunos, estamos en un momento de decadencia y pérdida de criterios que otrora se consideraron imprescindibles tanto para crear como para juzgar y aun disfrutar de una obra de arte.

 

Lo cierto es que ChatGPT genera respuestas aceptables o satisfactorias sobre cuestiones más o menos obvias, pero no es capaz de escribir nada con una calidad poética o artística brillante.

 

En este sentido, algunos de los sectores que sienten una amenaza más palpable sobre su dominio son la publicidad, el marketing y la llamada “generación de contenido” para medios digitales (incluidos sitios de Internet y redes sociales), sectores cuyas tareas pareciera que pueden ser realizadas por un robot sin mayor dificultad pues se piensa que no requieren demasiada inteligencia, o al menos no una forma de inteligencia “inimitable”.

Otras profesiones quizá también se vean amenazadas, especialmente ingenieros, programadores y algunas otras profesiones científico-técnicas (teniendo en cuenta, por ejemplo, que ChatGPT también puede escribir código y resolver problemas matemáticos), pero por el momento parece que igualmente sólo en un nivel elemental.

 

En el caso de la creatividad artística, en el ejemplo de esta canción y otros afines queda claro que el tipo de inteligencia que se necesita para crear una obra es de otro orden, no fácilmente imitable por un robot ni reducible a un algoritmo. En cuanto a esto, las apps que generan imágenes, como Stable Diffusion, sin duda producen imágenes son mucho más interesantes que los textos de ChatGPT, pero no dejan de ser remixes más o menos caóticos. Lo que brindan es una capacidad de “llevar al lienzo” lo que se imagina, empleando el arte humano existente, y en ese sentido son sólo instrumentos técnicos.

 

 

 

Ahora bien el artista tiene algunas observaciones sobre por qué la inteligencia artificial no crea realmente arte:

 

Escribir una buena canción no es imitación o replica o pastiche, es lo opuesto. Es un acto de autoasesinato que destruye lo que uno ha intentado producir en el pasado. Son esas salidas peligrosas, cardiacas, que catapultan al artista más allá de los límites de lo que él o ella reconoce como su ser conocido.

 

En palabras de Cave, este define su proceso artístico como una especie de lucha sanguinaria con el yo, que requiere la propia humanidad para parir ideas nuevas.

Las canciones de ChatGPT, llenas de lugares comunes y sin espíritu, son “grotescas burlas de lo que es ser humano”.

 

Habrá que ver hasta qué punto es cierto esto, pero mientras los bots no produzcan textos verdaderamente innovadores, capaces de belleza y frescura, más allá de los lugares comunes en los que actualmente se mueven, el discurso de Cave tiene sentido.

 

El arte viene de la apreciación, de los sentimientos, reside en el alma y mientras las IA no cuenten con ese sentido humano será muy complicado que el arte sea amenazado realmente por estas tecnologías en constante crecimiento y aprendizaje. 

 

 

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