La loza pesada del amor.


Para muchas personas el 14 de febrero es sinónimo de alegría, reuniones, deseo, amor y sexo, pero para algunos significa presión, exigencias, expectativas y tristeza que pueden terminar en un atentado contra la vida misma.

La depresión de San Valentín está relacionada con las rupturas, ilusiones no cumplidas, desamor, nostalgia y claro a la soledad.

En esta fecha en el que las demostraciones de afecto abundan para aquellos que no reciben la misma cantidad de carga afectiva suele ser un día desastroso.

Si a esto le sumamos que la ruptura de la relación o la causa del desamor es reciente, la tristeza puede ser mucho mayor, agravando el malestar de la persona en este 14 de febrero, convirtiendo la celebración más en una trampa emocional que un día especial.

Aquellas personas que “buscan el amor de su vida” o que no suelen pertenecer a algún grupo de amigos íntimos son las que más presentan conductas depresivas en esta fecha.

No debemos de pensar que esto es algún tipo de berrinche o algo por el estilo, es un hecho que los suicidios durante el día de San Valentín han acompañado a la celebración del amor casi desde su origen.

Seamos empáticos con aquellos  que en esta temporada acaban de enfrentar alguna ruptura, perdieron a algún ser querido o bien con aquel que nunca le hemos permitido tener un lugar en el grupo.

Dentro de la presión social por el consumo en esta fecha encontramos la presión ambiental sobre el enamorado y peor aún para aquél que no logra la aceptación.

 

 

 

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