¿Reptilianos en la sierra de Gto? El relato viral de un militar anónimo.


La hermosa y gigantesca sierra guanajuatense es lugar de bellos paisajes, bosques frondosos y una gran diversidad de animales salvajes que a partir de cierto punto son los únicos seres que habitan tan vasta extensión de terreno o eso creemos.

Son estas mismas zonas las que inexploradas por la mayoría de la población suelen ser bautizadas con historias magnificas y de fantasía. Otras más relatadas por turistas, senderistas o algún desafortunado que se extravió en el cerro van más orientadas hacia experiencias terroríficas. El día de hoy tenemos una que no se ajusta precisamente a ninguna de las categorías mencionadas.

¿Qué esconde la sierra guanajuatense?

Como sabemos y vivimos nuestro estado es victima de una fallida estrategia de combate a los grupos de la delincuencia organizada, razón por la cual el gobierno federal ha visto la necesidad de aumentar la presencia de elementos del ejercito en el estado, algunos de los cuales son grupos de operaciones especiales con un entrenamiento mayor al promedio.

Nuestra historia ocurrió en el año 2019 aunque se viralizó hasta hace poco, quien lo relata dice ser un miembro de la unidad que vivió el suceso en carne propia. Resguardado en el anonimato para evitar represalias por parte de un grupo cuyos intereses se enfocan a evitar la difusión de los hechos.

El relato nos sitúa dentro de una unidad de 20 miembros de fuerzas especiales cuya misión era la exploración de una zona apartada dentro de la sierra de Guanajuato, para la localización de plantíos de mariguana y posibles narcolaboratorios, así como su destrucción inmediata.

Según la información que la división de inteligencia les proporcionó tomaron camino, el objetivo estaba bastante lejos y lo inevitable ocurrió, la noche se hizo presente y los elementos militares decidieron descansar y hacer base para pasar la noche pues es bien sabido que en la sierra hay animales salvajes y depredadores capaces de acabar con la vida de un humano. Los miembros de la unidad estaban entrenados en supervivencia en ambientes hostiles por lo cual la noche no representaría mayor problema.

Ya entrada la noche y como es costumbre en cualquier lugar donde la mano del ser humano aún no ha llegado, la noche cobra vida y sobre todo voz, los animales nocturnos se hacen presentes con un amplio espectro de sonidos y que más de uno puede llegar a helarte la piel. En esta ocasión no fue la excepción sin embargo, estos elementos no eran como algún turista medio perdido y asustado camino a la presa de Peralillo, ellos se habían entrenado con el propósito de que situaciones así fuera como el pan de cada día.

Pero en esta ocasión el vigía de turno reconoció otros sonidos, ruidos que se asemejaban a gritos de animales salvajes pero que una vez que pidió corroborar con otros elementos, todos concluyeron que se asemejaban más a gritos de personas que a algún animal comunicando su presencia. Ese sonido en particular les era familiar, los gritos desgarradores los tenían ubicados, por una u otra razón a lo largo de su formación todos los habían escuchado, era el grito de una persona que llama a la muerte, que clama acaben con su vida para terminar con el sufrimiento que le están provocando.

Al distinguir esto creyeron que se encontraban cerca de alguna narcobase y que los gritos pertenecían a algún desafortunado contrario que estaba siendo torturado para extraerle información. Los elementos analizaron la situación y comprendieron la desventaja de la situación por lo cual decidieron reforzar la seguridad de su perímetro y continuar el camino antes de salir el sol.

Continuaron su camino durante el segundo día y nuevamente la noche llegó, los gritos se escucharon otra vez pero en esta ocasión parecían más cercanos. Esta nueva cercanía permitió a los elementos escuchar de una mejor manera y gracias a esto concluyeron que esos gritos no podían ser humanos tenían que ser de alguna bestia salvaje que no conocían o que tal vez era característica de la zona, en esta ocasión los elementos buscaron el refugio de una cueva cercana.

A altas horas de la madrugada el vigía y todos los elementos fueron despertados de manera abrupta por aquellos gritos desgarradores, aquellos sonidos de desesperación pura pero en esta ocasión y para su terror los gritos provenían de justo detrás de ellos, su origen era el fondo de la cueva a la cual tuvieron la mala fortuna de venir a refugiarse. Los elementos de inmediato trazaron su plan, se dividieron en dos grupos uno al frente asegurando terreno y uno en la retaguardia cubriendo algún posible ataque.

El militar anónimo nos cuenta que él formaba parte del primer grupo por lo cual llego al fondo de la cueva antes que el grupo de retaguardia. Una vez en el fondo llegaron hasta una especie de bóveda mucho más alta y grande donde justo en el centro de la misma pudieron ver por primera vez la causa de tan terrible sonido.

A varias decenas de metros adelante de este grupo de elementos de operaciones especiales se encontraban unos seres de aspecto reptiloide, de andar bípedo y de una altura mayor a los 2 metros; sus manos coronaban con una enormes garras y una cabeza meramente de un reptil como un lagarto cualquiera. Estos seres se encontraban justo en lo que parecía ser un ritual de sacrificio de uno de sus miembros, este era el origen de tan horribles gritos pues el ritual parecía esmerarse en prolongar y maximizar hasta el límite el sufrimiento de la ofrenda.

 

 

En este momento el caos se desató debido a que uno de esos seres se dio cuenta de la presencia de los militares mexicanos en la gran sala, con un silbido agudo y largo alerto a los demás seres que de inmediato voltearon para ubicar al grupo y avanzaron hacia ellos con una clara intención de cazarlos. Los militares ante la situación que rebasaba toda comprensión o lógica ante la cual puede estar preparado ordenaron la retirada inmediata, el grupo comenzó a disparar a los seres que rápidamente se acercaban a ellos sin embargo, las balas parecían no hacerles nada como si tuvieran alguna especie de escudo lo cual termino por causar el pánico entre los elementos.

Se encontraron con el otro grupo y tomaron posiciones para repeler la salida de aquellos seres con aspecto de reptil pero estos nunca aparecieron, permanecieron adentro de la cueva. Los militares aprovecharon la oportunidad para tratar de alejarse del área lo más rápido posible, justo cuando estaban saliendo de la cueva varios helicópteros negros de un modelo diferente a los de grado militar estaban justo arriba de la entrada de la cueva, de ellos descendieron varios elementos vestidos totalmente de negro.

Con total tranquilidad agradeció a los militares y les informó que ellos se harían cargo de la situación y que por favor esperaran a que regresaran, acto seguido ingresaron a la cueva sin dudarlo. Tras algunos minutos se escucho una refriega de batalla para después tener un silencio absoluto, al poco tiempo salió la patrulla de hombres vestidos de negro sin ninguna baja.

El que parecía ser el líder de este misterioso grupo se acerco al grupo de militar y con un tono fúnebre les advirtió que si filtraban alguna información sobre lo vivido ahí los perseguirían y acabarían con todo lo relacionado a ellos. Pronto llego un grupo de extracción perteneciente a los militares los cuales refirieron que recibieron un mensaje de emergencia y su ubicación horas antes.

Después de esta misión la unidad completa fue separada, unos fueron reasignados a diferentes estados de la república, otros más se volvieron escoltas de altos funcionarios y otros más se dice son escoltas de misteriosos hombres que operan para el gobierno estadounidense pero con sede en México.

Aquí termina el relato de este elemento que como nos explica al final tiene que mantener su anonimato para evitar represalias de este misterioso grupo que al parecer sabe mucho más de los misterios de la sierra guanajuatense.

 

 

 

 

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