El Tendedero de las denuncias.


En el marco del Día Internacional de la Mujer, recordamos que en las aulas también se vive la violencia. De estos tendederos cuelgan las denuncias de acoso, hostigamiento y violencia sexual que sufren todos los días las alumnas, mujeres y niñas en diferentes universidades de México, en la calle, en sus trabajos e incluso en sus propios hogares; la instalación de tendederos como medio de expresión y denuncia de acoso contra las mujeres en las instituciones de educación media, media superior publicas y privadas, no es nuevo.

Mónica Mayer es una artista que se dedica a los campos del performance, la gráfica digital, el dibujo, la fotografía, y la teoría del arte. Entre las obras más emblemáticas de Mayer, que ha tenido amplias repercusiones nacionales e internacionales está El Tendedero. Esta pieza fue presentada por primera vez en 1978 en una exposición colectiva en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México.

Utilizando un soporte que se refiere a una actividad cotidiana asociada tradicionalmente con labores femeninas, la pieza invitaba a mujeres de distintos ámbitos a completar y colgar papelitos de color rosa con la frase: “Como Mujer lo que más detesto de la Ciudad es: …”, para abrir un diálogo sobre la violencia de género en el espacio público, contrastando experiencias y opiniones.

Las respuestas fueron colocadas en el museo en un tendedero rosa de tres metros de largo por dos de alto y gran parte de ellas, según cuenta la propia artista en su blog titulado “De archivos y redes”, giraron en torno a la violencia sexual en las calles y en los servicios de transporte público.

Algunas mujeres que acudieron a la exposición se sumaron a ésta de manera espontánea, comenzaron a tomar las papeletas y agregaron su respuesta en la parte de atrás o donde quedara algún espacio vacío.

 Una pieza de denuncia en la que claramente lo personal se vuelve político. señala Mayer en su blog.

Una segunda versión de “El Tendedero” tuvo lugar en 1979 en Los Ángeles en el contexto del proyecto visual Making it Safe de Suzanne Lacy.

En 2009, “El Tendedero” fue reactivado para la exposición Sin centenario ni bicentenario: revoluciones alternas en la Universidad Iberoamericana. Esa vez fueron dos las preguntas: “Las ventajas de ser hombre son:” y “Las ventajas de ser mujer son:”

 

Tras estas iniciativas, una oleada de mujeres exigiendo justicia y seguridad, también hicieron que los tendederos estuvieran presentes en las facultades y en los jardines del centro de la ciudad.

 

Este año “El Tendedero” retomó mayor fuerza tras los feminicidios, con ocho días de diferencia, de Ingrid Escamilla, el 8 de febrero, y el de la niña Fátima, el 16.  Ambos casos detonaron sendas protestas y movilizaciones que dieron paso al paro nacional del 9 de marzo “El nueve ninguna se mueve” promovido por el colectivo Las brujas del mar.

De manera anónima,  en las pizarras y en tendederos, fueron tapizados con los nombres de los hombres que diariamente ven de frente, cara a cara, a sus víctimas. Los señalamientos y exigencias son prácticamente las mismas:

Lucio aprovecha cualquier día para verme morbosamente #Asco.

Oscar Martínez hace comentarios machistas en clase.

Los de intendencia acosan a las alumnas, hace comentarios sexistas y las sexualizan.

Muchas mujeres han comenzado a organizarse y formar asambleas, para exigir que se haga cumplir el “Protocolo para la Prevención y Atención de la Discriminación y Violencia de Género” , ya que temen por su integridad y la intimidación, agresiones o represalias vengativas que alguien pueda tomar en su contra.

Porque ya me cansé de que nadie me haga caso, ya lo hice legalmente y con las autoridades correspondientes y nadie me hace caso; entonces (puse mi denuncia en el tendedero) para que más mujeres estén prevenidas. 

La preocupación sigue incrementando ante la falta de seguridad que se vive en la ciudad y la violencia feminicida contra las mujeres.

Tras cada confesión de acoso, de violación, de agresión física o psicológica las manifestantes gritaban “yo te creo” y “no estás sola” brindándole apoyo a cada una de las mujeres que se atrevía a alzar la voz y a recordar que cada agresión marca a la víctima por mucho tiempo, aún después de que el agresor esté tras las rejas. “Él ya está en la cárcel, pero yo todavía tengo miedo”, expresó una de las afectadas.

Entre las hojas se leían historias de acoso, violaciones, abuso psicológico y agresiones físicas. Algunas de las denunciantes optaron también por colgar fotografías de sus agresores.

Ya sea con estas denuncias o con sus carteles, las mujeres dieron una muestra de que nunca más se van a quedar calladas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FUENTES:

  • https://www.periodicocentral.mx/2020/academia/item/5172-el-tendedero-del-acoso-las-denuncias-expuestas-por-las-estudiantes-poblanas-que-nadie-escucha
  • https://www.google.com/search?q=tendederos+de+denuncias&rlz=1C1CHWL_esMX888MX888&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=2ahUKEwj-lfil1pXoAhVCXawKHdYdDu8Q_AUoAXoECAsQAw#imgrc=EOxqbtaoqdcE_M

 

 

 

 

 

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